La diva del pop compite en la categoría ‘Mejor Actriz
de Reparto’
La reconocida actriz, cantante, bailarina y productora
Jennifer Lopez, sin duda alguna es una de las artistas más influyentes en el
mundo del espectáculo, sus temas musicales e icónicas apariciones en
producciones audiovisuales han hecho de su trayectoria todo un triunfo, ahora
la puertorriqueña obtiene otro logró en su carrera pues resultó ser nominada a
los Golden Globes por su cinta cinematográfica “Estafadoras de Wall Street “.
En la cinta, Jennifer Lopez interpreta a Ramona: líder
de un grupo de strippers que entrena a otras mujeres para estafar a los hombres
más adinerados de Wall Street, durante los años de su auge y caída de la casa
de valores. Basada en una historia de la vida real, Jennifer Lopez tuvo que
someterse a un duro entrenamiento físico y emocional para interpretar este papel,
por el cual aprendió pole dance y las artimañas que se tejen dentro de la vida
de noche en un club de strippers.
Su
nominación como Mejor Actriz de Reparto a los Golden Globes 2020 la
acerca cada vez a otra igual en los premios Oscar 2020, como bien vaticinaban
algunos críticos cineastas, hace unos meses, cuando “Estafadoras de Wall Street”
arribó al Festival de Cine de Toronto. Con este papel, Jennifer Lopez volvió a
los protagónicos de fuerza, dejando un poco de lado las comedias románticas a
las que nos tenía acostumbrados. Su nominación parece, entonces, no ser
sorpresa para el mundo del cine.
Cabe destacar que la ceremonia de los Golden Globes se
llevará a cabo el próximo 5 de enero del 2020, esta sería la segunda vez que la
“Diva del Bronx” compite en misma categoría ya que en el año 1998 fue nominada
en el mencionado premio por su participación en “Selena “.
El largometraje aun se encuentra en algunas salas,
siendo estas en Cineplanet Primavera y San Miguel, mientras que en la cadena
Cinemark, se encuentra disponible en el Jockey Plaza.
Kate (Emilia Clarke) es hija de inmigrantes que viven en Londres;
trabaja en una tienda de Navidad y todas las cosas malas que le pasan
últimamente le hacen sentir cada vez más angustiada. Entonces aparece
Tom (Henry Golding), un desconocido que se cruza en su camino una y otra
vez en las incomparables calles navideñas en la ciudad de Londres.
¿Podrá Kate cambiar el rumbo de su vida? ¿Será Tom quien la acompañará
en ese cambio?
Algunos actores secundarios importantes, como Michelle Yeoh y Emma
Thompson –autora además del guión-, la canción de George Michael que da
título al film y la espectacular ciudad de Londres hacen fuerza para que
la película consiga encontrar un rumbo pero aun con tanta belleza
alrededor la misión no termina de concretarse.
El director Paul Feig, realizador de las excelentes Bridemaids (2011), The Heat (2013) y Ghostbusters (2016)
da un paso en falso en esta película. El guión no lo ayuda para nada,
pero el sentido del humor y el feminismo ligero pero contundente de su
cine queda acá de lado en esta fábula navideña un poco absurda, bastante
sensiblera y con un desenlace que es verdaderamente un disparate que no
logra ni funcionar como tal.
La cinta “Mulán”, es una de
las maravillosas películas que Disney traerá a pantalla gigante luego de la
animada en 1998, el cual lleva el mismo nombre. Despertando expectativa, Disney
ha lanzado un nuevo tráiler de esta aventura historia protagonizada por la
actriz y cantante sinoestadounidense Liu Yifei.
La auténtica película de “Mulán”, tiene programado su
estreno para Marzo del 2020, bajo la dirección de la neozelandesa Niki Caro.
La Reina del
Landó tendrá una pequeña participación en la cinta que se estrena este en abril
del 2020.
La reconocida cantante, Eva Ayllón, sorprendió a sus miles de seguidores al
presentarse en el set de rodaje de la cinta nacional “No me digas solterona 2”, la
Reina del Landó tendrá una aparición especial que compartió a través de sus
redes sociales. La secuela de la tan esperada ‘No me digas solterona’ es
producida por Big Ban Films y dirigido por la gran cineasta Ani Alva, se
estrena en abril del 2020.
“Estoy súper emocionada en estar en esta película. Yo vi la primera parte y
me encantó. Creo que No me digas solterona 2 la va a
romper en abril del próximo año”, comentó la cantante criolla Eva Ayllón.
Recordemos que la cinta nacional, ‘No me digas solterona’, protagonizada
por Patricia Barreto, llevo a más de 870 mil espectadores al cine,
convirtiéndose en uno de los largometrajes peruanos más taquilleros, por lo que
esta segunda parte promete romper esquemas y superar a su antecesora, es por
eso que grandes figuras se están sumando al elenco.
“No puedo creer que tengamos a Eva Ayllón en la película. Ella es una
maestra de la música. Es un honor. Su participación en la película está super
divertida”, añade la directora.
Hasta el momento actrices como Anahí De Cárdenas, Marisa Minetti y Eva
Ayllón son solo algunas de las figuras que se han sumado al elenco y
acompañarán a Patricia Barreto en esta nueva entrega, bajo la dirección de la
gran cineasta Ani Alva, la película tiene pensado su estreno para abril
del 2020.
Ya se encuentra disponible en Netflix la última obra de Martin
Scorsese, una crónica de largo aliento que se toma su tiempo para
desmenuzar el triste derrotero de un camionero que asciende
vertiginosamente en la mafia sindical.
Observador privilegiado de la sociedad estadounidense desde múltiples ángulos de la vida neoyorkina, al ítalo-americano Martin Scorsese solo le han bastado dos acercamientos netos a los círculos de la mafia con Goodfellas (1990) y Casino (1995), además de tocar el tema como un drama de mortal aprendizaje de códigos en Mean Streets (1973), desde el lado histórico en Pandillas de Nueva York (2002) y desde el policial en Los infiltrados (2006),
para dejar en claro lo rica de su visión en una filmografía vasta y
abundante en géneros. Tema fundamental durante la época clásica del cine
negro americano con el trasfondo de la Gran Depresión y
el tráfico ilícito del licor y la influencia de la novela negra, el
género de mafiosos volvió a instalarse con fuerza en la década del
setenta gracias a El Padrino (1972) de Francis Ford Coppola.
Y aunque en las décadas siguientes se ha vuelto hacia él y con miradas
múltiples y creativas, no es menos cierto que también se extrañaba
cierto clasicismo en las historias que lo remitiera a su época de oro y a
las obras fundamentales que lo han hecho inolvidable.
Así, lo que propone Scorsese en El Irlandés
es un homenaje que no se queda solamente en la nostalgia y del que ha
sido muy cuidadoso tratándose de una historia que es una cronología de
hechos en varias décadas para no hacer una suerte de segunda versión de Goodfellas,
siendo evidente el esfuerzo por plantear un punto de vista del
espectador y una mirada hasta por momentos documental, para despojar a
la narración de cualquier atisbo de parafernalia visual que le quite ese
aliento cotidiano que tan bien le asienta.
Historia del crimen
A lo largo de más de cuatro décadas, somos testigos del involucramiento de Frank Sheeran (Robert De Niro)
en los círculos de la mafia desde su labor como modesto camionero.
Clave en esta mancuerna será su encuentro casual y su duradera amistad
con Russell Bufalino (Joe Pesci), quien lo introduce en
el mundo de los entripados y sucios manejos de la mafia, hasta volar
con alas propias como matón y sicario y llegar a la cúspide de sus
expectativas como hombre de confianza de Jimmy Hoffa (Al Pacino),
líder del poderoso sindicato de camioneros y aliado clave de los
gángsters, con quien entablará una cercana y cordial relación que
decidirá su vida.
Durante esta primera parte, la relación entre Russell y Frank se
vuelve una suerte de lección de vida entre mentor y alumno. Frank recibe
de su privilegiado maestro lecciones invalorables en cuanto a manejo de
códigos y protocolos, hasta encausar su cultura callejera y dar el
siguiente paso como sicario a manera de ascenso en una compañía. Así, la
mafia es una fuente de oportunidades y la narración toma el punto de
vista del espectador para mostrarse distante en las reprobables acciones
de su protagonista, pero cercana en los rasgos de calidez que denotan
su parte afectiva y más vulnerable. En ese sentido, es palpable que a la
par que Frank endurece su carácter como parte de su aprendizaje, su
familia se ve desplazada como blanco de sus afectos en favor de su
círculo mafioso, volviéndose un obediente siervo a la vista de los
beneficios que va acumulando.
La puesta en escena, reposada y con planos amplios gracias a la
fotografía del mexicano Rodrigo Prieto, evita sofisticaciones que el
director ha explotado en películas anteriores. Incluso, el uso de la
música se vuelve más puntual para utilizar los silencios como momentos
de reflexión de su protagonista y presentar una crónica criminal que
busca ganar terreno como un testimonio desde la naturalidad. Frank se
dirige en momentos puntuales a la cámara en primera persona, validando
la existencia de un observador omnipotente que sigue su ascenso y caída.
Pero también es palpable que ese observador por momentos es su propia
hija Peggy en diversas etapas de su vida, quien es testigo del proceder
de su padre con pequeñas acciones, unas evidentes y otras robadas en la
intimidad del hogar, que denotan la incapacidad de su padre por ser
empático con su entorno inmediato, ya que es abstraído por completo por
su labor criminal. Robert De Niro compone a un tipo frío, endurecido y
obediente, pero de un talante limitado para llegar a la cima por sí
mismo. En contraposición, Joe Pesci sale mucho mejor librado como un Russell Bufalino
que termina cautivando por su capacidad para dominar su entorno con
pocos gestos y una asombrosa presencia escénica. A diferencia del Tommy DeVito de Goodfellas (papel que le dio el Oscar a Mejor Actor Secundario),
excesivo y desaforado en sus formas, en esta oportunidad su composición
es mucho más cerebral y calculadora, pero fascinante por su habilidad
para comunicar su liderazgo desde los actos más mundanos y aparentemente
triviales, entregándonos la mejor actuación de la película.
El sindicato de la mafia
Tras una larga pero didáctica introducción, Frank finalmente sube el
escalón más importante de su vida al convertirse en el custodio personal
de un Jimmy Hoffa que interpretado por Al Pacino (acostumbrado por default a papeles de esta naturaleza), se vuelve más visceral y embriagado por el poder que predecesores como Robert Blake en el telefilme Blood Feud (1983) de Mike Newell, y más creíble que la interpretación con excesivo make up de Jack Nicholson en Hoffa(1992) de Danny De Vito. Y a diferencia de aquellas, esta adaptación del libro homónimo de Charles Brandt, va más allá del innegable logro de Hoffa
por devolverle dignidad al sindicato de camioneros, mostrando de manera
mucho más evidente su estrecha relación con la mafia italo-americana,
su supuesto financiamiento en la campaña de John F. Kennedy y la lucha
contra Bobby, hermano idealista del presidente. Esta marcada segunda
parte es el final del aprendizaje de Frank, quien después de todo su
recorrido por el circuito del crimen, es introducido en el entorno de Hoffa para ser el brazo de la mafia en los sindicatos y empaparse de las artes de la política servil.
Pero así como el crecimiento de Frank es fruto tanto de su eficiencia
criminal como de los lazos extendidos con los “buenos muchachos”, el
colofón de la historia que marcha hacia la decadencia, expone la
fragilidad de estos una vez que la ambición personal va en contra de la
organización. Así, todo se precipita en una suerte de caída libre y toda
la celebración de la supuesta “amistad” se hace vacua. Aunque no hay
una versión oficial acerca de que sucedió en la vida real con Jimmy Hoffa,
la película no hace sino presentar una interpretación de los hechos que
termina siendo hipotética, y en esa medida, acentúa la crisis personal
de Frank al tener que ir contra la persona que ha terminado por modelar
su carácter y comprometer los sentimientos de su propia familia. Pero
mientras algunos personajes caen víctimas de su propia ambición y otros
son presa de la justicia, quedan los tipos como Frank, cuyo castigo
terrenal termina siendo la vejez, la enfermedad y la soledad sin familia
alguna.
En tiempos en los que las salas son copadas por aquellos “parques temáticos”, que es como el mismo Scorsese define al cine de superhéroes de la factoría Marvel, El Irlandés
termina siendo una celebración de esa gloria del cine que parece
desaparecer al estar invadida por esa sensación nostálgica de lo final y
lo perecedero, haciendo que el mundo de la mafia regrese con una mirada
clásica que rinde un justo homenaje al género. Más allá de eso, el uso
reiterado de la tecnología digital para rejuvenecer a lo largo del
recorrido a sus protagonistas, podría ser la única contradicción en una
historia que apostaba más por la frescura de lo cotidiano.
Más de uno replicará que desdoblar a los personajes con elencos
jóvenes podría haber sido un despropósito al apostar por pesos pesados
como De Niro, Pacino y Pesci, pero
el sumar dicha tecnología no es sino la lección que el director deja al
mostrar como lo nuevo del cine se puede aplicar con eficiencia a un
enfoque de autor. Las alusiones a momentos de El Padrino y El Padrino II de Coppola, es parte de la añoranza hacia ese Hollywood de antaño al que siempre es bueno volver. Scorsese nos deja una película que probablemente no supere a los clásicos del género antes mencionados o a lo logrado por él mismo en Goodfellas, pero que en el tiempo presente es una obra imprescindible por resumir lo mejor de su experiencia más personal.